Cree que su tiempo no acaba.Perjura el pasado.
Guarda secretos en baúles fantasmas.
No se arrepiente,
siempre la línea recta, el horizonte.
Y sigue
y camina.
No mira al que queda,
rota el alma.
Quema figuras, sombras, de la noche.
Y sigue.
Su pensamiento no desvía la atención.
El dolor ajeno no importa.
La necedad puede más.
Y continúa.
Elisabet Cincotta
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