I
La luna junaba al cafisho glorioso
que lloraba a su vera su desencanto.
La mina, la suya, escapó a otros brazos
y el rufián recién supo que la amaba.
La luna junaba al melancólico macho,
que con un faso en la mano,
sólo le pedía por la paica amada.
Al ver tan tierno al malevo
la luna bajo del cielo para besarlo.
18/08/2005
II
...Y no le importó perder su vestidura,
bajó para abrazarlo...
Y quedó prendada del encanto
del malevo que lloraba una ausencia.
Se sentó a su lado, enamorada,
acarició sus cabellos ondulados...
y el amanecer los encontró,
a ella: mujer...
y a ambos tomados de la mano.
30/08/2005
III
...Y los amantes miraban el oscuro cielo
sin brillos de plata...
andaban por el mundo sin consuelo.
La luna comprendió su destino
y una noche dejó al malevo.
Si en la esquina de algún barrio
ves una sombra apoyada en el farol
es el malevo que la espera eternamente
con su llanto, con su verso y su canción.
03/09/2005
IV
El viento voló su funyi,
el granizo deshilachó su vestidura,
la lluvia borró su figura...
y el malevo adorador de la luna
lentamente fue haciéndose bronce.
El cemento y las luces del presente
reemplazaron su farol en las esquinas...
si alguna vez encontrás uno,
miralo bien porque en el poste tallado está él,
con su rostro levantado hacia el cielo
contemplando a su querida: la luna.
Buenos Aires se quedó sin malevos...
Los amantes, con la luna.
25/09/2005
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