Y quién te dijo que no te quiero si le das a mi etapa última, vuelta de tanta andanza sin motivo, la sonrisa . Si le pones negrita de calor, sentencia de vino-brindis a las letras que se deslizan con premura por las calles de un Buenos Aires, siempre gris, pintando de azules cada esquina, luciendo berretines de miradas, vidrieras reflejos de ilusiones, tacto entre manos que hablan el primitivo lenguaje gestual donde no se puede mentir al sueño que renace desde las vísceras íntimas del sentimiento.Y quién te dijo que no te quiero por dejar que tu alma errante no ancle en un puerto. Vuela... sólo vuela y escribe la historia de este amor antes que amanezca.
Elisabet Cincotta
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